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Cortes estadounidenses rechazan demandas por difamación contra periodistas y televisora




En América Latina, medios y periodistas son a menudo blanco de demandas por difamación que terminan en enormes multas y penas de cárcel. Casos recientes indican que en Estados Unidos –donde la difamación es un asunto civil, no criminal– esto no es tan común: en tres casos separados este mes, cortes de apelaciones determinaron que periodistas en Atlanta y Dallas no calumniaron a figuras locales, y una estación de televisión que exhibió un documental sobre pandillas no difamó a un preso, informó el Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa.

El 25 de julio, la Corte de Apelaciones de Dallas revocó un fallo anterior y estableció que el libro de la periodista Carla Main, “Arrasado: ‘Kelo,’ expropiaciones y la lujuria estadounidense por la tierra” no difamó a una compañía inmobiliaria local y estaba protegido como “medio impreso o electrónico”, lo cual le permitió al tribunal juzgar el caso. Expertos dijeron que la demanda contra el libro –sobre un acuerdo entre un empresario y una ciudad en Texas para expropiar los terrenos de una empresa marisquera para desarrollar un proyecto inmobiliario– era una “demanda estratégica contra la participación del público” (SLAPP, por su nombre en inglés), con el objetivo no de ganar la demanda, sino de silenciar a los críticos.

A partir de septiembre de 2011, la legislación texana tendrá varios disposiciones anti-SLAPP que ayudarán a los periodistas a desestimar demandas por difamación y contrademandar, explicó Citizen Media Law Project. Otros 27 estados cuentan con leyes similares.

El 19 de julio, en un juicio aparte en Denver, una corte de apelaciones federal confirmó la sentencia que rechazó la demanda por difamación presentada contra la cadena A&E TV por un documental que planteaba que un preso era miembro de la pandilla Hermandad Aria. Si bien la corte determinó que el prisionero en cuestión no era parte de la pandilla, la afirmación fue considerada “sustancialmente verdadera”, ya que el sujeto sí había colaborado con la banda.

Asimismo, el 13 de julio, el mismo argumento fue usado por la Corte de Apelaciones de Atlanta para desestimar una demanda contra periodistas del diario Atlanta Journal-Constitution que reportaron que el guardia de seguridad Richard Jewell era sospechoso en un ataque con bomba. En un principio, Jewell fue considerado un héroe al hallar explosivos en los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, pero reportes posteriores lo dieron por sospechoso en el caso. Finalmente fue declarado inocente y llegó a acuerdos extrajudiciales con los canales CNN y ABC. Sin embargo, la corte de Atlanta determinó que los artículos en el Atlanta Journal Constitution eran “sustancialmente verdaderos al momento de ser publicados, aun cuando después las sospechas de los investigadores del caso resultaron ser equivocadas”.

Estos principios que protegen a los profesionales de la prensa en Estados Unidos ante demandas por difamación son menos comunes en América Latina y el Caribe, donde leyes de desacato pueden ser usadas para encarcelar a periodistas por sus opiniones críticas aun cuando sus afirmaciones sean consideradas verdaderas, explicó un reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recientemente en Ecuador el presidente Rafael Correa utilizó ese tipo de norma para condenar a empleados de el diario El Universo a 3 años de prisión y una indemnización de 40 millones de dólares. Periodistas en Bolivia, Brasil y Perú figuran entre los comunicadores multados, encarcelados o censurados como producto de demandas por difamación este año. Sin embargo, Perú ha avanzado hacia la despenalización de la difamación en una norma que reemplaza las penas de cárcel para este delito con multas y servicio comunitario. La medida aún no es promulgada por el presidente.

Otras señales de países moviéndose en esa dirección son las sentencias que pusieron fin esta semana a casos por injurias en Panamá y El Salvador. En ambos casos, los tribunales basaron sus decisiones en el concepto de "real malicia", que requiere una intención manifiesta de injuriar o calumniar.



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