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Es necesario humanizar los reportajes sobre la violencia en México, dice periodista que trabaja en zona fronteriza




Vista de Ejido Maclovio Rojas, en Tijuana, México, donde docenas de cuerpos humanos disueltos en ácidos fueron encontrados el mes anterior. Foto: Erin Siegal.

By Nathan Frandino*

WASHINGTON D.C. - Cuerpos decapitados. Fosas comunes. Ejecuciones públicas.

Después de seis años, la guerra contra las drogas en México ha dejado poco a la imaginación. Con semejantes actos de violencia, la cobertura de los hechos ha desafiado a los periodistas a ir más allá de los macabros descubrimientos.

Eso fue lo que motivó a Erin Siegal, reportera de Fronteras Desk, a cubrir las noticias en esta región fronteriza de continua violencia.

Siegal recientemente cubrió una historia en Tijuana, México, donde las autoridades descubrieron una serie de celdas subterráneas donde encontraron cadáveres disueltos en ácido. Los cuatro sitios contenía restos de por lo menos 100 personas.

En la cobertura de noticias como ésta, Siegal dice que contextualizar la historia y humanizar a sus fuentes, las cuales incluyen a un activista cuyo hijo desapareció en 2007, son los factores más importantes para mantener una historia presente, haciendo que sus personajes sean narrados.

Siegal sobre este reportaje con el Centro Knight para el Periodismo en las Américas.

Centro Knight: Hay muchos detalles en tu reportaje. ¿Cómo los consiguió y cuánto tiempo gastó en ello?

Erin Siegal: Bueno yo vivo en Tijuana y he seguido el trabajo de Fernando Ocegueda, quien es una de las personas citadas en el artículo. El hijo de Ocegueda fue secuestrado y ha estado desaparecido durante cinco años. Desde 2007 Ocegueda ha estado moviéndose, haciendo su propio trabajo de investigación, organizando otras familias con seres queridos desaparecidos. He mantenido mi atención en él específicamente. Él es un gran movilizador y aparece con frecuencia en la prensa mexicana, en Tijuana. Cuando esto ocurrió, comencé a leer sobre Ocegueda y decidí ir y hacer mi propio reportaje.

KC: Usted dice en el reportaje que 25.000 personas están desaparecidas en México debido al crimen organizado. En este trabajo ¿qué  dijeron las familias sobre sus experiencias? ¿qué sienten esas familias cuando se hace un descubrimiento como este?

ES: Algunas de mis fuentes tuvieron mucha dificultad para hablar sobre el asunto. Es un proceso lento cuando hablas con alguien que está sobrellevando semejante trauma. Otros tienen una especie de aceptación y son realmente capaces de hablar sin rodeos y de manera directa, como Ocegueda, por ejemplo. Todo el mundo es diferente. Algunas de estas familias han estado lidiando con esta situación durante años y años, así que esto es para ellos un hecho que marcó sus vidas.

KC: Para usted como periodista que cubre esta región, que ha sido totalmente empañada por la violencia y los asesinatos que oscilan entre 50.000 e incluso más de 100.000, ¿hubo algún reto destacado durante el cubrimiento de esta historia?

ES: Yo creo que es muy importante para los periodistas tratar de mantener el pensamiento fijo en algo concreto, mantener la sensación de asombro y la curiosidad en cierto tipo de historias. Yo no cubro asesinatos por lo general. Trato de escoger historias para contarlas en su contexto de manera que cuando algo como esto ocurre no se trate simplemente de la escena de un crimen en particular. Estoy en la disposición de ir hasta allá y contar la historia en una contexto más amplio lo cual creo que es realmente importante.

KC: Los medios estadounidenses han sido criticados por la falta de cobertura en esta región. Están los medios temerosos de enviar a sus reporteros o simplemente a muchos de ellos no les importa?

ES: No creo que sea que no les importe. Tampoco creo que sea una decisión basada en el miedo el no cubrir este tipo de historias. Creo que se trata más de recursos. Es más sobre la situación del periodismo en la actualidad. ¿Qué medios pueden darse el lujo de enviar periodistas al extranjero? No son muchos los que pueden. Se trata también de encontrar a alguien que sea capaz de hacer ese tipo de historias. Y asegurarse que aunque la historia sea traumática o difícil de digerir para los lectores, sea lo suficientemente importante para ser leída.  Ciertamente, a algunas personas les preocupa lo que ocurre en México, mientras que a otras no.

KC: ¿Hay algo más que los reporteros deban tener en cuenta cuando cubren estos temas y hacen seguimiento a defensores como Fernando Ocegueda quienes están en México buscando respuestas todos los días?

ES: Bueno, creo que es importante hacer que los personajes cobren vida, hacerlos cercanos al lector y no sólo presentarlos como víctimas. Es decir tratar de involucrar a todos. Los investigadores se enfrentan sus propios obstáculos cuando hacen este tipo de trabajos. Es algo muy peligroso. Para todo el mundo, desde los soldados hasta para los familiares de los desaparecidos. Creo que es importante que estas personas salgan del texto y hacerlas cercanas al lector porque las estadísticas de por sí son abrumadoras. Cuando escuchas algo como que 25.000 personas desaparecieron ¿cómo entiendes eso desde una perspectiva humana? Creo que la única manera de hacerlo es enfocarse en una situación o en algunas personas y llevar eso a la realidad.

Escuche la historia Siegal en el sitio web de Fronteras Desk.

* Nathan Frandino es un periodista freelance con sede en Washington D.C. Sígalo a través de Twitter en @NathanFrandino.




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